jueves, noviembre 29, 2007

Todo o nada

Este es uno de esos momentos en mi vida en que aparece una experiencia que me mueve todo el piso y que me obliga, al fin, a despertar...A darme cuenta que tengo que salirme de la burbuja lingüística que me encierra y llevar a la práctica todo lo que me digo.

Ya basta de "tratar" de dar algunos pasos.
Me he pasado la vida tratando de hacer cosas en vez de simplemente hacerlas o no hacerlas.

Me he pasado la vida justificándome por algunas cosas que he dejado de hacer, diciendo:
"Hice todo lo posible: ¡Traté!"

Lo peor es que a veces lo digo casi con orgullo, con la satisfacción de la persona que busca autoconvencerse que hizo su mejor esfuerzo, sabiendo que no es verdad.

Tratar...Tratar...

Es interesante lo que me sucede con la palabra "tratar." Es una palabra que no tiene indicador de logro y por lo mismo, haga lo que haga, puedo justificarme diciendo que traté. Total, ni siquiera yo mismo entiendo que significa tratar. Entonces, quedo emocionalmente tranquilo, pero entro en un loop en el cual trato, trato de tratar, trato de tratar de tratar, trato de no tratar, etc., pero que no me lleva a alcanzar lo que quiero.

Me gustaría, por una vez, dejar de tratar y empezar a hacer, sobre todo cuando algunos de mis proyectos más importantes empiezan a tambalear porque sigo y sigo tratando y no me decido, de una vez por todas, a hacer lo que siento.

El dejar de tratar y empezar a hacer, me puede llevar al peligroso y difuso límite del todo o nada. Jugármela implica posibilidades de perder (de hecho, en relación al tratar, el hacer aumenta las posibilidades de fracaso), pero sobre todo, implica posibilidades de alcanzar...de lograr.

Y hacia allá busco ir...Hacia mis logros. Hacia objetivos que tengo claros, pero lejanos, por mi insistente estrategia de tratar de alcanzarlos

...¡¡Qué fuerte tembló en mi vida!!

4 comentarios:

Karen Araneda dijo...

Para mí, el tratar y no lograrlo, implica que hay algo en el estado deseado que me hace dudar o tener miedo....y eso ayuda a que uno no pase del “tratar”…

Creo que se ofrece un espacio para mirar qué hay tras eso..enfrentarlo y dar el salto...Porque lo que nos impide dar el paso, algo nos puede decir también. Quizás nos está cuidando de algo, quizás aún no estamos preparados….no sé…

Pienso que nos puede entregar información valiosa de cosas que estamos obviando y que podemos empezar a conocer y ponerlas a nuestro favor…

Pienso que a veces lo mejor que se puede hacer, es hacer nada, dejar que las cosas fluyan en su orden natural y soltar…A veces tratamos tanto que las cosas no salen y la energía y esfuerzo se va en ese tratar….

Cariños,

Karen.

Gianfranco TR dijo...

Sí, podemos dejar fluir... sin embargo, de esta forma dejamos que el destino juegue nuetras cartas. En contraparte, podemos actuar y jugar las cartas que baraja el destino. ACTUA! ahora y de diferente manera, si es que tu anterior actuar no te satisface en sus consecuencias. Ser siempre los mismos es muy fácil y muy cómodo. Tenemos (lo digo para todos nosotros) que actuar de diferente manera si es que no nos han dado resultado nuestras conductas. Sin miedo. Nos vamos a morir y dp de muertos no hay posibilidad de probar nada. Probemos la vida ahora! Ahora ya!!!!

Saludos a todos !!
Gian

maria de los angeles dijo...

Tratar es algo fuerte, que muchas veces nos parece frustrante. Por lo mismo, somos seres humanos que, al "tratar", mas de una vez vamos a errar y errar es humano.
Por lo mismo, toda nuestra vida tambalea constantemente y hace que nos cuestionemos muchas cosas de nosotros mismos.
Sigue tratando Raimundo, siempre va a haber un aprendizaje que nos hara crecer y seguir fortaleciendonos y puliendonos en esta vida.
Ya te lo dije, estas mas grande y, gracias a que? Al tratar constantemente.
Muchos besitos, te quiero mucho
Sole

Tanja dijo...

Estimado, espero te sirva algo de mi experiencia:

A propósito de "tratares" (cuan familiar me resultó tu post...), una vez la apreciada Dra. Xwlii me dijo: "¿cuánto tiempo más vas a seguir defraudándote a tí misma?".

Gracias a ese puntapié inicial (o balde de agua fría), y aunque me ha tomado algo de tiempo (lo típico en mí), ahora he descubierto que aquellas cosas que "trato y trato", en realidad no corresponden al llamado de mi corazón. Es fuerte, pero es real.

Las cosas que de verdad quiero, simplemente las hago, ni siquiera alcanzo a pasarlas por el filtro de si "quiero tratar o no".

Me costó mucho enfrentar esta realidad (que implicó descartar desde anhelos laborales tipo "Gerencia de Recursos Humanos" hasta anhelos transpersonales como "viaje a la India").

Pero ya cuando cumplí 35 tuve la tranquilidad de mirarme al espejo imaginario y verme a mí misma, tal cual, y descubrir que haga lo que haga, grande o pequeño, trascendente o cotidiano, la oprotunidad de ser feliz y sentirme consecuente conmigo misma está en amarme a mí misma, con mis errores, tratares y autoengaños, amarme a mí misma con mis imperfecciones, para poder amar a los demás tal como son.


De todas maneras, hay algunas técnicas que ayudan a descubrir cuál es el "verdareo llamado del corazón" (o la misión del alma). Y si el llamado está medianamente claro, también hay algunas técnicas que ayudan a juntar la fortaleza.

Mucho ánimo en este camino.